El profesor Hayek insiste repetidamente en que libertad económica, o economía de mercado libre, no quiere decir laissez faire o inhibición del Estado. El sistema económico espafñiol no es, evidentemente, un régimen de laissez faire, pero tampoco es un sistema de mercado libre. Es un régimen de intervencionismo generalizado, pero en la dirección errónea, esto es, en la que acaba por hacer imposible la libertad de mercado, la libertad de empresa y la libertad del individuo. El número de precios intervenidos de una forma u otra -aunque siempre de modo arbitrario cuando es por decisión del Estado, o con miras al abuso particular cuando se trata de los numerosos mercados privados oligopolistases incontable. El único precio importante relativamente libre es el del cambio exterior, y fue así establecido en su día por imposición de organismos internacionales y la forzosa necesidad del gobierno español de aceptar sus condiciones. Las cortapisas administrativas de todo orden contra la libre decisión económica de los individuos se acerca a las situaciones anteriores a Adam Smith contra las que levantó su inmortal Riqueza de las Naciones. La libertad para elegir personalmente el puesto de trabajo y lo que no es menos importantepara cambiar de oficio o profesión está prácticamente cortada por la existencia de innumerables grupos exentos de competencia (en los dos sentidos españoles de este término). La burocracia es comparable en ineficacia con la de los países socialistas, En estas condiciones, hablar de la española como de una economía de libre empresa y mercado es un puro absurdo.